Recuerdos de mi primera visita a Nariño

 Por: Sonia Regina Ferreira de Freitas

Esposa de Gilberto Castro Caicedo hijo de Claudio Castro Hidalgo y Martha Caicedo de Castro.
 

Mi primera visita a Nariño fue en  Agosto de 1985.

Comienzo narrando esta historia apenas a partir del primer día que llegue desde Santos Brasil a la Ciudad de Bogotá, luego la primera visita a Pasto y Ancuyá. Los acontecimientos anteriores a esa fecha, serán narrados  en  otra historia. (“Como conocí en Brasil a un Pastuso que no bebía”)- para la próxima edición.

Mi hijo Joao Claudio tenía 7 meses de edad, el primer día que llagamos a Bogota procediendo de Sao Paulo,  nos hospedamos en un hotel en el centro, en la noche yo necesitaba preparar el tetero para Joao: jugo de aguacate con leche. Las empleadas del hotel se quedaron completamente asustadas al ver que le daba al niño esa “mortífera” mezcla. Solo que en Brasil eso es muy común, aquí la llamamos de “vitamina”, que es el jugo de cualquier fruta con  leche, o sea que hay vitamina de banana, vitamina de papaya, vitamina de maracuya, etc.

En Colombia seguí alimentando mi hijo con vitamina de aguacate aunque a el no le gustó mucho el sabor del Aguacate Colombiano. En Brasil el Aguacate era muy diferente.

Luego seguí con Gilberto de Bogotá para Barranquilla en carro donde casi me muero del susto de ver tantos abismos por donde pasamos, nunca en mi vida había viajado por ese tipo de carreteras, ni había visto tanta montaña en un solo viaje ni tampoco tanto tipo de climas, en un solo viaje. En mis cortos 23 años solo había viajado por las maravillosas autopistas del Estado de Sao Paulo.

Después de pasar algunos meses en Barranquilla, Gilberto decidió por fin ir a Pasto para presentar su primogénito Barón a sus Padres y al resto de su familia.

De Barranquilla a Pasto fuimos en Avión, Yo no quería ni escuchar de carreteras. Tampoco ni sabía donde quedaba ese tal de Pasto y Ancuyá de quien Gilberto tanto me hablaba. El volcán Galeras me pareció estar muy cerca de la Ciudad, tampoco había visto en mi vida un Volcán, en mi tierra no hay volcanes, mi tierra es bendita por Dios, no hay volcanes amenazantes ni terremotos ni abismos por todos lados. (En la visita a Pasto en el 2002 subimos hasta la sima del Galeras, fue una experiencia inolvidable)

En Pasto conocía a mis Suegros, doña Martha y don Claudio así como al resto de hermanos que estaban viviendo hasta esa época en Pasto (Maria Elena, Álvaro, Germán, William, Giovanni) al resto de hermanos que estaban en el exterior los conocería en la próxima visita después de 6 años.

No Era fin de año y por ese motivo no conocí a nadie de la familia Hidalgo en ese viaje.

Al segundo o tercer día de la llegada Gilberto estaba muy contento por lo que sería el plato especial de aquel día, Cuy asado. Doña Martha bajó de la terraza donde tenía su criadero y atrás en el patio de la casa les dio muerte de la forma más cruel que jamás había visto matar a un animalito tan indefenso, apretándole con fuerza el hocico en el suelo; casi lloré de la tristeza. En mi tierra esos coelhinhos da india  se los cuida  como animalitos de estimación. Hasta entonces los únicos animales que había visto eran las gallinas y un puerco.

Ese día miré a todos comerse ese animalito con tanto gusto que hasta ahora me recuerdo de la cabeza del pobre cuy servido en el plato. Ahora después de 23 años de esa fecha no sé  a que sabe el cuy, ni pretendo comerlo; en otras visitas a Pasto todos me han ofrecido para probarlo, pero no me he animado a hacerlo. Tampoco mis hijos se han animado.

En otro día de esa mi primera visita a Pasto, Mi suegro, Don Claudio Castro nos llevó en su carro, un campero de color naranja a Ancuyá. Tenía mucho miedo de esos abismos aunque el paisaje de esas montañas era maravilloso para mí. Nunca había estado en ese tipo de geografía, ni en ese tipo de carreteras estrechas y destapadas. Me recuerdo mucho de los deliciosos helados de paila que tomamos en Sandoná y Ancuyá, nunca había visto hacer helados de esa manera, parecía que estaba retrocediendo unos 40 o 50años en el tiempo, yo siempre había vivido en las grandes ciudades. Todo me parecía muy bonito. Me preguntaba porque el destino me había traído a estas tierras tan lejanas de mi casa en Campinas – SP.

Hasta hoy tengo en mi memoria el primer día que visité a los Abuelos Paternos de Gilberto (Gonzalo Castro Araujo y Amalia Hidalgo Bolaños), también conocí ese día a la Tía Eulalia y Tia Sofía. Los abuelos nos dieron la bendición y cargaron a nuestro hijo para unas fotos junto con Marcela la hija de Maria Elena que tiene la misma edad de Joao.

Luego fuimos para El ingenio a visitar a la tía Semira que nos tenía preparado un sancocho de gallina cocinado a leña. Allí conocí el trapiche, nunca había visto antes esta manera de hacer la panela, nuevamente parecía que retrocedía en el tiempo. Ese olor de campo, de caña de flores todavía viene a mi memoria. Estuvimos esa primera vez también en Linares, luego regresamos a Pasto.

No podía faltar el paseo turístico al Santuario de las Lajas y a Tulcán, que lo hicimos en un día de esa mi primera visita a Nariño.

Luego de unos días en Pasto regresamos a Barranquilla y unos meses después regresamos a vivir a Brasil, en Avión hasta  Leticia,  en barco por el Rió Amazonas hasta Manaus, luego en Avión hasta Sao Paulo.

Desde esa época hemos vivido en varias ciudades de Brasil. Hoy tenemos 3 hijos (Joao Claudio, Carlos Eduardo, Weghiton), de los cuales el último no es ni Castro, ni Caicedo ni Hidalgo, ni Ferreira , El es adoptado, de esta forma estamos extendiendo la familia para más allá de Pasto y Ancuya. No les prometo sé si ellos un día irán a comer un Cuy pero si les prometo que todos estaremos con Ustedes en la próxima reunión HIDALGOS 2007.

 

Guarapari Brasil, Diciembre 04 / 2007

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